amanezco con vuestros ojos de pez muerto,
las marcas de las llagas en vuestra piel.
cada mañana sigo vuestras cicatrices,
me pierdo en el mapa que dibujan
y siempre llego al vacío, vuestro vacío.
cada mañana me protejo de vosotros
aferrándome con fuerza al amor
y desprendo una luz de un rojo encarnado
que no os ciega, que no veis.
y cada noche muero un poco
al sentir como me apago,
mientras me acuna la desesperanza
de vuestro amanecer.
05 julio, 2010
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