mi útero hostil,
anticipadamente yermo,
tu recuerdo en mis carnes,
tan profundo,
dejaron sin voz
a un gorrión que me habitaba,
al que yo desconocía
pues jamás oí su canto.
ayer escapó de mi jaula
y vi el batir de sus alas
y escuché su melodía.
ayer descubrí, sembrado en mi ser,
el anhelo de un futuro,
el de una nueva vida.
23 septiembre, 2010
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Genial tu blog.
ResponderEliminarMuchas gracias, David, me alegra que te guste lo que escribo.
ResponderEliminarUn beso(x4)
Admiro la gente que tenéis esa genialidad a la hora de escribir poesía... Me encantan tus versos.
ResponderEliminarSaludos.