Trato de dibujar el tiempo,
pero mi corazón, preso entre mis costillas,
me ensordece con sus gritos,
me marea.
Trato de dibujar el tiempo,
alejada de mis hábitos, que son patologías,
al natural, a mano alzada,
y me pierdo.
Cuando siento con los dedos el dibujo,
cuando siento con los dedos el tiempo,
no entiendo como todavía nos quedan ganas de seguir.
Veo abrirse la flor amarilla del arrepentimiento.
19 julio, 2011
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